Nuestro universo siempre nos ha demostrado la complejidad y difícil entendimiento de todo cuanto le rodea. Y es que, aunque podamos creer conocer todo lo existente en él, se nos estará escapando aquello que no podemos ver. Con nuestros telescopios convencionales somos capaces de detectar, a grandes rasgos, las diferentes radiaciones electromagnéticas, lo cual nos proporciona visiones muy distintas de un mismo universo. Pero, ¿es esto suficiente? Pues parece ser que no, ya que las influencias gravitacionales nos dejan entrever la existencia de algo más. Estamos hablando de la materia oscura.

Primero de todo, ¿qué es esto de la materia oscura? ¿Qué propiedades tiene? Bien, pues la verdad es que de la materia oscura sabemos más bien poco, de hecho, la materia oscura constituye uno de los objetos de estudio más importantes en la investigación astrofísica y cosmológica. No obstante, sí que sabemos algo. En primer lugar, como bien indica su nombre, es neutra y no emite ni absorbe ningún tipo de radiación electromagnética (como la luz). Así mismo, no es relativista, esto es, que no se mueve a velocidades cercanas a la de la luz, y, por último, es estable, es decir, no se descompone en otros elementos con el paso del tiempo.

En cuanto a su composición, esta es todo un misterio por resolver, aquí es donde entran en juego diferentes postulados teóricos tales como los axiones, los WIMPs o la supersimetría cuántica. Sin embargo, lo que sí podemos afirmar es qué no es la materia oscura, pues cuando buscamos respuestas en el modelo estándar, aquella teoría que nos explica las interacciones entre las partículas más elementales que constituyen nuestro universo, nos damos cuenta de que para entender la materia oscura requerimos de una física distinta, la materia oscura es completamente ajena a la materia ordinaria, la antimateria y los neutrinos.  

Ahora bien, ¿qué nos ha llevado a pensar la existencia de este exótico tipo de materia? La respuesta la hemos dado anteriormente y está en las influencias gravitacionales. Basta con observar el movimiento de rotación de las estrellas y el gas de las zonas más alejadas de las galaxias. Teóricamente y si hacemos caso al señor Newton, la velocidad de rotación debería disminuir a medida que nos alejamos del centro de la galaxia. Sin embargo, nuestras observaciones nos indican todo lo contrario: esta velocidad no disminuye, sino que se mantiene constante. En este momento, podríamos pensar que Newton se equivoca, pero lejos de esta proposición tenemos la posible existencia de una extraña materia que rodearía las galaxias y cuya masa afectaría al movimiento de los cuerpos que rotan.  Son numerosos los eventos en los que la gravedad delata a la materia oscura, tales como las lentes gravitacionales de los objetos de fondo en los cúmulos de galaxias (Cúmulo Bala) o sus efectos en la radiación de fondo de microondas, pero todos estos fenómenos no nos interesan ahora. En definitiva, todas estas pruebas nos sugieren que el universo contiene bastante más materia que la que consideramos ordinaria y detectamos mediante la radiación electromagnética. Hablando de datos numéricos, se calcula nada menos, que la materia oscura constituiría un 22 % de nuestro universo, mientras que la materia ordinaria sería tan solo un 4%. El 74% restante correspondería a la energía oscura.

Así que señores y señoras, ahora es cuando nos damos cuenta de que realmente sabemos muy poco de nuestro universo. Y en esto están trabajando los científicos actualmente. Internacionalmente los distintos detectores, satélites y telescopios de distinta índole trabajan por obtener una detección más concreta de la materia oscura que permita, a su vez, un estudio más profundo de la misma. La dificultad fundamental radica en que, como ya hemos comentado, no podemos ver la materia oscura, y además, esta interactúa muy poco con la materia. Piénsalo, nosotros también estamos rodeados de partículas de materia oscura, pero se hace muy complicada una detección experimental. En conclusión, nos estamos topando directamente con un futuro más que emocionante para la investigación científica. Nuevos acontecimientos esperando a las mentes más inquietas.

Detector de materia oscura

 

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