Se ha emprendido una misión que tiene como meta fundamental el estudio de los cuerpos más densos de nuestro universo: las estrellas de neutrones.

Estas se forman como consecuencia del colapso gravitatorio  y de la explosión como una supernova de una estrella supermasiva. Este tipo de colapso se produce cuando la estrella en cuestión ha consumido todo su combustible nuclear. Cuando esto ocurre, no se producen más reacciones de fusión, y por tanto, no existe ninguna fuerza que compense la propia atracción gravitatoria de la estrella. Lo que ocurre a continuación, es que el núcleo se vuelve inestable, y protones y electrones forman neutrones que dotan al núcleo de una densidad sumamente grande.

 Se tratan de estrellas de poco tamaño y altísimas temperaturas. Ahora bien, aquí nos surge una cuestión de respuesta importante: ¿Por qué este colapso no continua hasta formar, por ejemplo, un agujero negro? La explicación se fundamenta en el principio de exclusión de Pauli, el proceso se denomina degeneración cuántica y viene a explicar por qué debido a las propias características intrínsecas de los fermiones es posible que se llegue a formar una estrella increíblemente densa pero que no ha llegado a colapsar completamente.

En eso consiste a grandes rasgos una estrella de neutrones, habiendo hecho este repasito, pasemos pues a hablar de la misión que hoy nos concierne. Se trata de la misión NICER (Neutron star Interior Composition Explorer) dirigida por la NASA y la cual despegó el 3 de junio. Durante este tiempo NICER ha logrado llegar a la Estación Espacial Internacional en colaboración con la empresa privada SpaceX.

Ilustración de una estrella de neutrones

De acuerdo, pero, ¿qué pretende estudiar esta misión? En general, lo que ocurre en el interior de estas estrellas, una vez ya se han constituido como estrellas de neutrones, es todavía un gran misterio para la astrofísica moderna. No obstante, sí se han teorizado posibles comportamientos y procesos que podrían describirnos el alma de estas estrellas. Pero como en ciencia no nos basta con teorizar, NICER se dispone a probar o desmentir todas estos modelos en un periodo de 18 meses, durante el cual, deberá registrar los rayos X emitidos por los fuertes campos magnéticos de estas estrellas de neutrones.

Estas investigaciones permitirán un conocimiento más profundo de la estructura interna de estas estrellas, incluyendo el origen de la alta energía contenida en el interior de estos remanentes estelares.

En concreto, se analizarán un tipo específico de estrellas de neutrones: los púlsares. Estos básicamente se caracterizan por radiar de manera y periódica y regular, lo que facilita su estudio por su mayor predictibilidad. La idea es mediante la utilización de los instrumentos de medida de NICER, llegar a ser capaces de recoger los tiempos de emisión de los rayos.

Así mismo, con toda esta información se espera poder desarrollar un nuevo sistema de navegación independiente desde el espacio, que además, permita la transmisión de información a lo largo de distancias interplanetarias. Un proyecto de lo más redondo.

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