El Universo es inmensamente grande. Las distancias que nos separan en el cosmos son excesivas como para poder imaginar recorrerlas. Es por ello, que en física teórica ya se especula sobre distintos caminos alternativos o autopistas a otros lugares del espacio e incluso a otros mundos. Utilizar la maquinaría que los agujeros negros nos proporcionan podría ser una solución para acortar el tiempo del viaje interestelar. La idea recae sobre el concepto de los agujeros de gusano, que son túneles teóricos en el espacio-tiempo en cuya entrada habría un agujero negro y en su salida un agujero blanco, o bien, otra opción sería utilizar dos agujeros negros sin horizonte de sucesos.

Pero esto  es muy difuso, así que vamos a empezar por entender qué es un agujero de gusano. Seguramente ya has oído alguna vez esta analogía, se trata de imaginarnos nuestro Universo como una hoja de papel. Ahora tenemos un espacio bidimensional, y si quisiéramos ir de un extremo a otro de la hoja la respuesta más intuitiva consistiría en recorrer toda la porción de hoja que separa ambos puntos. Sin embargo, existe un truco si doblamos la hoja, ahora estos puntos pueden llegar a estar en contacto si conseguimos crear un puente entre los puntos distantes, que por supuesto, consistirá en una distancia mucho menor que si hubiésemos seguido el método tradicional. En nuestro Universo, una acción gravitatoria muy intensa como la de un agujero negro podría producir una distorsión en el espacio-tiempo tal que este acabase por desgarrarse, haciendo posible hipotéticamente la existencia de uno de estos agujeros de gusano.

agujeros-de-gusano-negro-y-blanco

Ahora bien, todo esto parece de ciencia ficción, ¿es realmente compatible con la física actual? En principio sí, encaja tanto con la relatividad general, unos de los grandes pilares de la física moderna, como con su descripción de la gravedad, que explica la deformación del espacio-tiempo.

De hecho, Albert Einstein ya creía en la existencia de estos fenómenos, aunque aseguraba que su vida media sería tan corta que ni la luz podría llegar a atravesarlos. Más tarde, se defendió la postura de que dentro de los agujeros negros podría existir un algo denominado materia exótica, que ejercería una antigravedad y tendría energía negativa. Esto, básicamente, conseguiría impedir el colapso del agujero negro. Lamentablemente, ni aun existiendo esta extraña materia parece que sea posible mantener un agujero negro abierto, pues las cantidades de energía necesarias serían tan inmensas que superarían los límites físicos que hoy conocemos. Algunas teorías físicas siguen intentándolo y tratan de buscar soluciones alternativas, distintas teorías de la gravedad, materia que no necesitaría de energía negativa, explicaciones cuánticas, etc. Todo muy oscuro… La solución al problema no es sencilla. Simplemente hay que mirar hacia lo que se nos viene encima, un multiverso de multiversos distintos entre sí con nuevas leyes físicas, viajes en el tiempo con todas las paradojas que traen consigo, fenómenos inimaginables, en fin, conllevaría llevar la ciencia y la física a un límite que roza la fantasía.

Finalmente parece que estas ideas se quedarán en eso, en ciencia ficción que poder llevar a las películas, aunque si algo nos ha enseñado la ciencia a lo largo de su historia es que puede llegar a sorprendernos muy gratamente, por lo que no perdamos la esperanza y esperemos, próximos descubrimientos nos desvelen un poco más todo este misterio. Se nos abre un periodo apasionante en la investigación científica que traerá consigo resultados aún más extraordinarios así como inesperados. Un futuro de enhorabuena para las mentes más curiosas.

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