Los detectores del experimento LIGO, los mismos que hace tiempo confirmaron la existencia de las ondas gravitacionales, han vuelto a hablar. Lo han hecho, han conseguido detectar una colisión entre dos agujeros negros que tenían masas equivalentes a 8 y 14 masas solares, que aunque son más pequeños que los anteriormente detectados, esto también tiene sus ventajas. Al no ser una colisión tan agresiva, se han emitido ondas detectables durante más tiempo, lo que permitirá un estudio mucho más profundo y provechoso.

Se encontraban en una galaxia lejana a 1.400 millones de años luz. Hablando de estas cifras parece increíble lo que hemos conseguido. Ahora sí, nuestra manera de explorar el Universo ha dado un gran paso adelante, las ondas gravitacionales, distorsiones en el espacio-tiempo producidas por una gran masa en aceleración lo han hecho posible.

 Hasta ahora nuestros mecanismos se limitaban al uso de ondas electromagnéticas. Sin embargo, en el futuro parece que veremos muchas más colisiones como esta, podremos conocer lo que ocurrió en los primeros 300.000 años del universo y descubriremos nuevos fenómenos jamás vistos. El futuro de las ondas gravitacionales se avecina increíble y fascinante.

agujeros negros fusión

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